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  • El Estado actual de los proyectos "big LEO"

    Con SpaceX / StarLink comenzando a ofrecer servicio, OneWeb fuera de la quiebra y Telesat con ayuda gubernamental, es un momento interesante para comparar los proyectos "Big LEO" en curso y los factores que inciden en su éxito o fracaso en los tiempos que vienen. ¿Alguno de estos proyectos tendrá éxito? ¿Cuál? ¿De qué depende?

    Son grandes incógnitas. Una manera de analizar comparativamente los proyectos es en función de los siguientes tres ejes:

    Globalidad. En este sentido, los proyectos son similares en cuanto a potencial y alcance, y de hecho el alcance global puede tener efectos importantes en la sustentabilidad por economías de escala, pero hay importantes diferencias de arquitectura y de estructura comercial que pueden facilitar o dificultar el éxito. Al menos en sus primeras versiones, StarLink y OneWeb son sistemas "bent pipe", vale decir no tienen comunicación entre los satélites, y por lo tanto la prestación de servicio requiere estaciones en tierra cercanas, esto implica que en casi todos los países en que desee operar, la constelación deberá instalar telepuertos, con la complejidad logística que ello implica. En cambio, Telesat se ha propuesto usar desde el inicio un diseño que contempla comunicación entre satélites. Como resultado, asumiendo que se aborde bien el tema regulatorio, el proyecto originado en Canadá podría operar desde el día 1 en todo el planeta, facilitando su pronta comercialización global, además del atractivo que implica la globalidad para clientes que requieren cobertura en zonas aisladas, los polos y altamar.
    Realismo. NSR públicó un reporte en septiembre pasado donde compara varios de estos proyectos, y califica a O3b / mPower (un sistema operado por SES) como el que presenta la mayor cercanía entre CAPEX teórico y real. Quizás porque buena parte de su constelación ya lleva operando años, este proyecto -que además es de órbita media y no órbita baja- puede ser el que tenga menos incertidumbre.

    Fondos. Esta es la madre de todas las variables críticas, pues la magnitud de estos proyectos y lo lento que puede ser el retorno sobre la inversión son condiciones que generan un desafío financiero significativo. La industria no olvida la quiebra de proyectos como Teledesic e incluso Iridium, que renació de sus cenizas en gran parte gracias al afortunado accidente de que los satélites estaban sobredotados de combusitible y que el gobierno federal de Estados Unidos aseguró demanda y financiamento. Aquí la ventaja probablemente la tiene Kuiper porque Amazon, pero también es interesante señalar que Telesat tiene algo de fondos asegurados gracias al gobierno canadiense. Similarmente, OneWeb, proyecto que en algún momento se daba por muerto, recibió el apoyo estatal del Reino Unido, gracias al Brexit y que dicho país no quiere depender del sistema de posicionamiento satelital europeo Galileo.

    ¿Cómo calza con este análsis StarLink, de SpaceX / Elon Musk? La verdad es que no calza mucho, y por lo mismo los expertos de la industria se muestran escépticos respecto de este proyecto, que ya comenzó a prestar servicio en forma experimental y cuyos resultados iniciales no parecen destacar por sobre el de sistemas más tradicionales. Pero, quién sabe. Quizás correr riesgos es lo que esta industria necesita para dar un salto hacia una nueva era.

    Como sea, ya con una de estas constelaciones en servicio, aunque sea parcial, deberíamos observar presión sobre los ofrecimientos actuales tipo VSAT. De hecho NSR pronostica que la competencia causará consolidación en las empresas que actualmente prestan servicio en base a satélites geoestacionarios. La cosa va a estar interesante para Hughes (que se ha aliado con OneWeb) y ViaSat (que había anunciado su intención de lanzar satélites a órbitas bajas... pero no basta con la intención).

    Nada de esto reemplazará en el corto plazo servicios de banda L:

    Mientras tanto, y para clientes que no pueden correr riesgos porque la vida de personas, la integridad de infraestructura o la sostenibilidad de operaciones de misión crítica están en juego, seguimos contando con Inmarsat e Iridium, dos empresas que llevan décadas funcionando de manera confiable. Así y todo, seguiremos observando lo que ocurre, pues un escenario de coexistencia, en que servicios de alta sobreventa y menor costo convivan con servicios de misión crítica y calidad asegurada es posible, y de hecho es algo que en cierta medida ya existe.

    Los sistemas MEO / LEO pasarán más a reemplazar FSS (Fixed Satellite Service o Servicio Satelital Fijo) actual y no MSS (Mobile Satellite Service o Servicio Satelital Movil), conceptos que han comenzando a sobreponerse un poco pero no tanto como era esperado. Estos grandes proyectos de banda ancha satelital en curso apuntan a servicio fijo en hogares, no a servicio móvil y no a servicio de comunicación crítica, dos ejes en que los servicios satelitales de banda L no tienen todavía reemplazo, y esto no es sólo por razones de diseño comercial, también es porque hasta el momento todos los diseños de terminales para las constelaciones de banda Ku, Ka, V, etc., incluso tratándose de órbitas bajas, requiere antenas de alta ganancia, lo que implica un tamaño físico que no es compatible con la portabilidad. Los terminales para banda ancha satelital son más parecidos a un terminal de TV satelital que a un smartphone, y no se ven señales de que esto cambie pronto, ni siquiera en banda L.

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