Noticias del mundo satelital y espacial,
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  • La industria en un punto de inflexión

    La reciente y explosiva salida en bolsa de SpaceX parece haber causado un cambio tanto en la percepción como en la realidad de los servicios en el espacio en general y de la comunicación espacial en particular. De manera que se hace imposible no abordar este tema.


    Cuando comenzamos este servicio informativo, tocábamos casi exclusivamente Inmarsat e Iridium, y el ecosistema de dispositivos y servicios que hacen uso de esas dos constelaciones. Vimos paso a paso como Iridium renovó totalmente su constelación, observamos a Inmarsat crecer hacia banda Ka y a Globalstar revivir de la mano de Apple. Conocimos tambien la entrada de múltiples emprendimientos dirigidos a IoT desde (y para) el espacio, y mensajería directa entre satélites y celulares. Algunos de esos proyectos han quedado en el camino. Otros se han fusionado entre sí o forman parte de empresas más grandes, pero lo más impresionante que ha sucedido en los últimos años es el servicio de banda ancha desde órbita baja, representado esencialmente por SpaceX Starlink y en menor medida hasta ahora por Eutelsat OneWeb. De esto ya no podemos dejar de hablar, en especial porque para sorpresa de muchos está resultando buen negocio.


    Sumando y restando entre valores imaginarios futuros y valores reales presentes, del abanico de empresas de Elon Musk el único negocio que realmente ha rendido dinero en vez de perderlo es Starlink. Hoy incluso se abre el camino para más competencia, ya sea porque hay organizaciones y países que no confían específicamente en Musk, o porque históricamente se ha observado que en términos ideales la conectividad crítica no puede depender de una sola infraestructura, en especial de la misma que se usa para acceso masivo a telefonía e Internet.


    Los servicios conocidos hasta ahora como MSS no van a desaparecer: Iridium es esencial para emergencias, Viasat/Inmarsat es imprescindible en seguridad marítima y ambas constelaciones se utilizan abundantemente en aviación comercial. Así y todo, ese paisaje de banda angosta está siendo complementado por constelaciones de mayor tamaño, enorme capacidad y bastante complejidad técnica y regulatoria.


    Entre otras cosas, esas grandes constelaciones requieren de un activo fundamental si desean ampliar sus servicios a dispositivos pequeños: el espectro radioeléctrico, en especial el de banda L, mucho del cual está en manos de Iridium (9 MHz) y Viasat (68 MHz). Esto ha causado un aumento en sus valores en bolsa entre el triple y cinco veces respectivamente en el último año, anticipando la demanda de operaciones similares a la compra de Globalstar por parte de Amazon.


    Y lo de SpaceX no es el único punto de inflexión que hemos visto en los últimos días. La autoridad regulatoria de Estados Unidos acaba de eximir a Amazon Leo de tener la mitad de su constelacion en órbita en un plazo que era muy dificil, por no decir casi imposible. Por lo visto ese país decidió institucionalmente que no es óptimo que exista una sola opcion de banda ancha desde órbita baja, y eso es muy bueno.


    Próximamente, además de observar una fuerte competencia en el ámbito corporativo entre Starlink y Amazon Leo, veremos también la incorporación de nuevos actores a esta carrera, algunos buscarán nichos específicos, otros vendrán de los países BRICS para ofrecer servicios similares con algunas características diferentes, y tal vez lo más entretenido va a ser lo que aún ni podemos imaginar que viene. Aquí seguimos para conversar de aquello.