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  • El punto de inflexión que marca la salida a bolsa de SpaceX

    La reciente y explosiva salida en bolsa de SpaceX parece haber causado un cambio tanto en la percepción como en la realidad de los servicios en el espacio en general y de la comunicación espacial en particular. De manera que se hace imposible no tocar este tema.


    Cuando este espacio comenzó, conversábamos casi exclusivamente sobre Inmarsat (hoy Viasat) e Iridium, y el ecosistema de dispositivos y servicios que hacían uso de esas dos constelaciones de banda L. Vimos paso a paso como Iridium renovó totalmente su constelación, observamos a Globalstar revivir de la mano de Apple, Inmarsat creció hacia la banda Ka y conocimos la entrada de múltiples emprendimientos dirigidos a IoT desde (y para) el espacio, y mensajería directa entre satélites y celulares. Algunos de esos proyectos han quedado en el camino. Otros se han fusionado entre sí o forman hoy parte de empresas más grandes, como es el caso de Lynk y Omnispace. Incluso algunos todavía sobreviven y tienen seguidores casi religiosos, como AST Spacemobile, pero lo más impresionante que ha sucedido en la última década es el servicio de banda ancha desde órbita baja, representado esencialmente por SpaceX Starlink.


    Sumando y restando entre valores imaginarios futuros y valores reales presentes, de todo el espectro de empresas de Elon Musk, el único negocio que realmente rinde dinero en vez de perderlo hasta ahora ha sido Starlink, para sorpresa de todos quienes pensábamos que la demanda no daba, que los costos eran demasiado altos y que la escala era delirante. Y tal vez lo más interesante para el tema que nos convoca en esta publicación es que esto abre el camino para competencia, ya sea porque hay organizaciones y países que no confían específicamente en Musk, o porque históricamente se ha observado que en términos ideales la conectividad crítica no puede depender de la misma infraestructura que se usa para acceso masivo a telefonía e Internet.


    Los servicios conocidos hasta ahora como MSS no van a desaparecer: Iridium es esencial para servicios de emergencia, Viasat/Inmarsat es imprescindible en seguridad marítima y ambas constelaciones se utilizan abundantemente para control de tráfico aéreo. Así y todo, estamos en un punto de inflexion, en que ese paisaje de banda angosta está siendo reemplazado por constelaciones de mucho mayor tamaño, de enorme capacidad y bastante complejidad técnica y regulatoria. 


    En los 10 años que vienen, además de observar una fuerte competencia en el ámbito corporativo entre Starlink y Amazon Leo, veremos la incorporación de nuevos actores a esta carrera, algunos buscarán nichos específicos, otros vendrán de los países BRICS para ofrecer servicios similares con algunas características diferentes, y tal vez lo más entretenido va a ser lo que aún ni podemos imaginar que viene. Aquí estaremos para conversar de aquello.