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  • Sube la temperatura en los proyectos "big LEO"

    Una seguidilla de noticias relacionadas con nuevas constelaciones, ya sea que están comenzando a ser lanzadas o a punto de, se han dado a conocer en los últimos días.

    Foto de Sky and Space Global vía BBC muestra una imagen de fantasía retratando la operación de satélites ubicados inusualmente cerca unos de otros.

    En ningún orden en particular, SpaceX / Starlink, OneWeb, Boeing, Sky and Space Global, Elon Musk, Greg Wyler, Richard Branson y Meir Moalem han estado haciendo noticia, y vamos a ver de qué manera. Vale la pena analizar las particularidades y avances de estos proyectos y dónde calzan en relación a servicios que ya están operando.

    La adolescencia de la banda ancha satelital se acerca a su final

    Un antecedente interesante: la conexión satelital de banda ancha cumple década y media, desde que se lanzó y puso en operaciones el Eutelsat e-BIRD fabricado por Boeing. Mucho ha cambiado en este tiempo: el acceso a Internet ya se considera una necesidad básica y no un lujo, y los anchos de banda de lo que hoy llamamos banda ancha no son como hace 15 años.

    Pero el cambio tal vez más significativo está en la arquitectura de las constelaciones satelitales para banda ancha. El e-BIRD era geoestacionario, lo cual implica una órbita bastante lejana y suele implicar además la necesidad de antenas relativamente grandes, tanto en el satélite como en tierra, pues la intensidad de las señales disminuye con la distancia bajo la conocida ley del inverso cuadrado. Hasta hoy se continúan lanzando satélites para banda ancha que operan en órbitas geoestacionarias, es el caso por ejemplo de los satélites de banda Ka de Inmarsat para el servicio GX. La ventaja es que con unos pocos satélites (actualmente GX utiliza 4), se puede abarcar casi todo el globo terrestre, y además las antenas no necesitan reapunte constante.

    La arquitectura LEO

    Iridium demostró hace dos décadas que era factible otra arquitectura de constelación, basada en un número grande de satélites en órbitas más cercanas, esto se conoce como LEO (Low Earth Orbit u Órbita Baja Terrestre), y tiene entre sus ventajas que las antenas pueden ser más pequeñas. Pero la constelación original de Iridium no se diseñó para banda ancha, su objetivo era aportar una red celular global de telefonía satelital, sistema que aún funciona.

    La novedad entonces consiste en llevar mayor ancho de banda a servicios en base a satélites de órbita baja, lo que permitiría terminales y servicios de menor costo y uso masivo. En ello están Elon Musk a través de SpaceX con su proyecto StarLink, Greg Wyler con el proyecto OneWeb y Meir Moalem con Sky and Space.

    Elon Musk revela su truco:

    La foto, que viene de la cuenta Instagram de Elon Musk, muestra parte de la cápsula que llevaba los satélites Paz y Microsat en el Falcon 9 ayer, en proceso de ser recuperada.

    SpaceX hizo noticia esta semana con la puesta en órbita de dos prototipos de su proyecto Starlink. Después de años de espera y varias demoras de último minuto, el proyecto que Elon Musk reveló hace tres años, y que más parecía ciencia ficción que emprendimiento real, finalmente dio lugar a algo práctico y tangible. ¿Por qué es importante? Porque además de ser un hito clave del proyecto, nos revela que el plan de negocios de Elon Musk no es ciencia ficción, pues SpaceX ya se ha establecido como una de las principales empresas que coloca en órbita satélites para terceros, y al hacerlo puede esencialmente lanzar sus propios satélites gratis.

    De muestra un botón: en el lanzamiento que acaba de tener lugar, fue España quien pagó por poner Paz en órbita, y de paso poner en órbita Microsat 2a y 2b. Esto SpaceX lo podrá seguir haciendo, ya que los satélites del proyecto Starlink son pequeños y no contribuyen significativamente a la carga cuando se lanzan satélites de tamaño mayor y/o a órbitas geoestacionarias. Dado que la primera etapa de Starlink es de 800 satélites, es poco probable que SpaceX logre poner en órbita Starlink solo con satélites como polizontes de otros lanzamientos, pero tendrá esta enorme ventaja aunque deba complementar con lanzamientos dedicados.

    Adicionalmente a otras innovaciones relevantes como la recuperación de la primera etapa del lanzador, SpaceX además ahora está comenzando a recuperar la cápsula que protege los satélites durante los lanzamientos, lo que puede implicar unos US$6 millones más de ahorro en cada misión.

    Greg Wyler juega doble:

    Foto de Greg Wyler por Getty Images vía Ars Technica.

    Otra noticia significativa es que Greg Wyler, quién lideró el exitoso proyecto en órbita media O3b (ahora en manos de SES) y que incluso había estado colaborando en algún momento con Elon Musk para un proyecto conjunto, además de llevar varios trabajando en el proyecto OneWeb, ha creado otra compañía y a través de ella solicitado autorización para otra constelación satelital. Según Ars Technica aparentemente no sería un proyecto totalmente nuevo, más bien sería en conjunto con Boeing, que también ha estado trabajando en su propio proyecto de órbita baja. Lo más curioso es que Boeing ya había solicitado permiso para su constelación.

    Hay algunas preguntas sin contestar sobre esta noticia, pero revela que el interés de la industria por estos proyectos está dejando de ser ciencia ficción y pasando a ser un ámbito de inversiones y competencia real.

    Meir Moalem avanza a pasos pequeños pero seguros:

    Foto vía BBC muestra un ejemplo de nanosatélite.

    Entre todos estos proyectos de empresas conocidas y grandes, hay un proyecto que destaca a pesar de ser de una empresa pequeña y nueva. Meir Moalem, de Sky and Space Global (conocida también como SAS) está llevando el concepto de la órbita baja y el satélite pequeño al extremo.

    La constelación de SAS, que ya cuenta con 3 satélites en órbita y operación experimental, se ubica en órbitas más bajas que aquellas contempladas por Starlink y OneWeb, y sus satélites prácticamente califican como cubesats, pero gracias a avanzados sistemas de software y comunicación inteligente entre ellos, presentan ventajas disruptivas en relación a los otros proyectos, y justamente son el tamaño y la órbita elegida lo que ha facilitado que el proyecto de Moalem sea el primero en comenzar a ponerse en órbita, razón por la cual fue destacado hoy por BBC.

    Si bien la constelación de SAS no podrá en un primer momento ofrecer servicios que hoy llamaríamos de banda ancha, sí es un ejemplo de cómo las nuevas constelaciones de órbita baja pueden generar modelos que permitirán masificar el uso de tecnología satelital.

    La nota en BBC cita a J. Alberto Palacios, de Globalsat Group, mencionando que dicho conglomerado (patrocinador de este blog) es uno de los más grandes proveedores de comunicación satelital de las Américas. Como tal, Globalsat conoce a la clientela y la demanda, y ve que se puede estar acercando el momento de masificar los servicios satelitales gracias a estas nuevas constelaciones. Globalsat además es una de las empresas que están trabajando junto con SAS en las pruebas de su constelación.

    Según Palacios: "algunos clientes invierten varios cientos de US$ en el hardware para un terminal satelital y pagan US$50 por el servicio. Pero si puedes ofrecer una solución por la mitad de eso, entonces el precio se hace comparativo al de un móvil convencional".

    La nota de BBC también menciona que SAS ha contratado con la compañía liderada por Richard Branson Virgin Orbit, para poner en órbita sus satélites a partir de aviones modificados.

    La foto, via BBC muestra un 747 modificado para lanzar cohetes en vuelo, los que pueden llevar cargas a órbita baja de manera más costo-efectiva que lanzamientos tradicionales desde tierra.

    Cómo calza todo en el gran rompecabezas de MSS y FSS:

    Los servicios actualmente ofrecidos por empresas como Iridium, Inmarsat, SES / O3b, Intelsat, Eutelsat y otros actores relevantes del ámbito satelital no van a desaparecer, principalmente porque hoy apuntan a tipos de clientes que no son los que están en la mira de proyectos como Starlink, OneWeb y SAS.

    Por un lado VSAT tiene aún el rol de asegurar servicio a quienes requieren grandes anchos de banda a calidades aseguradas. Un pozo petrolero, yacimiento minero, navío de alta mar o incluso un avión de guerra necesitan conectividad con un estándar diferente a un usuario rural doméstico.

    Similarmente, el usuario actual de MSS en banda L necesita equipamiento de alta probabilidad y misión crítica, algo para lo cual tampoco estarán diseñados Starlink y Oneweb, cuya oferta de servicios se asemejará más a lo que hoy se contrata en hogares a través de las compañías antes conocidas como de TV Cable.

    Y en particular el caso de SAS es diferente, pues incluso para servicios de poco ancho de banda apuntará a M2M / Io2 o comunicación de voz y datos para quienes hasta ahora no podían pagar algo similar, extensas zonas de México, Ecuador y Colombia por ejemplo, donde la cobertura terrestre nunca tendrá sentido, podrán sumarse a la aldea global y beneficiarse de la conectividad hasta en las actividades más cotidianas del campo, donde recibir a tiempo el informe meteorológico o pedir insumos médicos puede hacer la diferencia entre tener o no una cosecha o seguir o sobrevivir o no a un accidente o enfermedad.

    En definitiva, se vienen tiempos interesantes, con nuevas tecnologías que llenarán vacíos y crearán increments en la calidad de y oportunidades de negocios donde antes lo satelital no había podido estar al alcance.

    Y aquí seguiremos para informarlo :-)

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