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  • El efecto Amazon

    La semana pasada y sin mucha fanfarria, la empresa liderada por el multimillonario Jeff Bezos anunció que se encuentra trabajando en un proyecto llamado Kuiper, un “big LEO” de 3236 satélites en órbita baja para proveer Internet global. El anuncio no incluye proyección alguna de fechas ni cantidad de inversión que tendría el proyecto, con lo cual de momento califica como de papel. 

    Así y todo, el anuncio tiene un interesante efecto inmediato, según el análisis de CNBC: la validación conceptual de al menos 4 proyectos similares, en especial OneWeb (que cuenta con el apoyo de SoftBank) y Starlink (el proyecto similar de Elon Musk que cuenta con cierto apoyo de Google). La razón es simple: a diferencia de otras empresas que se están aventurando con ideas similares, Amazon es una empresa que se transa públicamente en la bolsa, y por lo tanto se debe al interés de sus inversionistas. Si Amazon se propone realmente algo como esto, es porque tiene claridad sobre los números involucrados. Los otros proyectos de grandes constelaciones pero no tan grandes, y por lo tanto posiblemente más realistas, que podrían verse beneficiados por el impulso son Telesat y LeoSat.

    Ahora bien, el efecto Amazon no implica que 4 o 5 cinco de estos megaproyectos vaya a tener éxito. Con suerte va a tener sentido para el mercado mundial de la conectividad que exista uno de ellos, por lo tanto la entrada de un grande disminuye la probabilidad de cada uno de los demás al menos en 1/5. Es más, incluso hay otra posibilidad, sugerida prácticamente entre líneas por el destacado analista Tim Farrar, de que Bezos no está muy amigo de Musk y esta es una manera de echarle un poco de lluvia a su asado, lo cual además calza con que el competidor principal de Amazon, si es que tal cosa existe, es Google, empresa que ha apoyado el proyecto de SpaceX.

    Para ser justos, Amazon tiene varias cosas a su favor: por un lado la empresa anunció que, en conexión con su negocio de data centers, iba a instalar 12 telepuertos. Adicionalmente, Jeff Bezos tiene un proyecto más pequeño pero tan ambicioso como SpaceX, llamado Blue Origin, que está a punto de estrenar un cohete poderoso que sería capaz de llevar a órbita un gran número de satellites de una vez, exactamente lo que los proyectos de grandes constelaciones necesitan.

    Por si fuera poco todo lo anterior, Amazon tiene el dinero suficiente para comprar LeoSat, o OneWeb, o StarLink o posiblemente Telesat, y tal vez más de una de esas a la vez.

    Pero queda por verse si el proyecto va en serio o quedará en el papel. Además de que hay otros proyectos recientes similares que no han pasado de la etapa del papel, nadie olvida lo que pasó con Teledesic, un proyecto llevado adelante por el fundador de Microsoft que fracasó después de haber conseguido US$ 900 millones (y haber gastado una parte, incluyendo prestarle US$200 millones a ICO, otro proyecto satelital fallido).

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