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  • Si el telescopio satelital Gaia apuntara hacia Tierra, podría distinguir un pelo humano desde 700km

    El Espacio, la frontera final. Hacia allá mira Gaia (Global Astrometric Interferometer for Astrophysics), el telescopio espacial que por estos días se incorpora a la batería de telescopios en órbita que la humanidad usar para mirar el universo.

    El satélite de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha tardado 20 años en desarrollarse, contando con un presupuesto de unos mil millones de euros y ayudará a comprender el origen y la evolución de nuestra galaxia a través de un catálogo del uno por ciento de sus astros.

    La misión principal de Gaia es generar un mapa tridimensional de la galaxia, y también descubrir e identificar objetos más allá de sus límites. Al medir las distancias y movimientos de unos mil millones de estrellas de la Vía Láctea con una exactitud sin precedentes, ayudará a comprender mejor la formación y evolución de de sistemas solares. Su gran precisión además permitirá identificar decenas de miles de asteroides adicionales dentro de nuestro sistema solar.

    “Una misión que va a observar mil millones de estrellas implica un cambio de paradigma total en la forma de hacer astronomía”, asegura Luis Manuel Sarro Baro, investigador del departamento de Inteligencia Artificial de la UNED (España) y miembro del proyecto. La participación española de la misión la integran la Universidad de Barcelona (ICCUB-IEEC), el Grupo Gaia Galicia, el Centro de Astrobiología (CSIC-INTA), CESCA y el Barcelona Supercomputing Center, además de una larga lista de empresas aeronáuticas.

    “Gaia permitirá multiplicar por diez mil los conocimientos actuales sobre nuestra galaxia, conseguirá medir las posiciones, distancias y movimientos de mil millones de estrellas y estudiará sus propiedades físicas, como la edad y la composición química”, explica Jordi Torra, catedrático de la Universidad de Barcelona y responsable del equipo del ICCUB-IEEC.

    El telescopio europeo Gaia (Global Astrometric Interferometer for Astrophysics) lanzado sobre un cohete portador Soyuz-ST-B, alcanzó hoy inusual órbita de transferencia. A partir de ahora, Gaia continuará viajando durante cerca de un mes hasta una órbita situada a una distancia de un millón y medio de kilómetros "detrás" de la Tierra en relación con el Sol, en uno de los llamados puntos de Lagrange.

    El satélite va a dar vueltas alrededor del Sol en el punto Lagrange L2, en una órbita tipo Lissajous (ver figura de la derecha). L2 siempre está por el lado de afuera de la órbita terrestre respecto del Sol, de tal manera nuestro planeta tapa buena parte de la radiación solar que llegaría hasta el cercano al satélite, entregando como resultado un ambiente ideal para que el telescopio de 2 toneladas haga su trabajo.

    Esto no implica tapar la visión del Sol, al contrario: la parte de atrás de Gaia debe recibir radiación solar para recoger la energía necesaria en la operación de los instrumentos y las comunicaciones a Tierra, pero el ambiente cercano a Gaia estará tranquilo en términos de radiación gracias a la sombra de la Tierra.

    Gaia será controlado desde la Tierra por una red de telescopios, de tal manera que se determinará su posición con un error máximo de cien metros. Dos antenas, ubicadas en Nueva Norcia (Australia) y en Cebreros (Ávila), recibirán sus ingentes cantidades de datos y mandarán órdenes, mientras que las operaciones científicas se llevarán a cabo desde el Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC), situado en Villafranca del Castillo (Madrid).

    El telescopio observará cada uno de los astros más de 70 veces a lo largo de los cinco años que durará el proyecto, se comunicará con la Tierra durante un promedio de ocho horas al día y entregará una señal de unos 5Mbps a través de un downlink en banda X.

    Los datos recogidos serán procesados por el consorcio DPAC, del que forman parte 400 investigadores, entre ellos, Sarro Baro. “Estoy aplicando técnicas de minería de datos para caracterizar esos objetos. Utilizaré técnicas de Inteligencia Artificial para extraer conocimiento de los datos y etiquetarlos, y también usaré técnicas de clasificación no supervisada con el objetivo de analizar los datos desde una mirada virgen”, indica el investigador de la UNED.

    “Vamos a ver todo lo que se mueva”, resume el máximo responsable de Exploración Científica y Robótica de la ESA, Álvaro Giménez. Agrega que esperan tener un primer catálogo provisional dentro de dos años y uno de alta precisión dentro de una década, para gozo de los astrofísicos y astrónomos de todo el planeta.

    Fuentes:

    http://sp.ria.ru/science_technology_space/20131219/158823592.html
    http://www.satellitetoday.com/launch/2013/12/11/astrium-completes-final-preparations-for-esas-gaia-telescope-2/
    http://tecno.americaeconomia.com/noticias/el-satelite-gaia-emprende-la-mision-de-censar-mil-millones-de-estrellas-en-3d
    http://noticiasdelaciencia.com/not/9037/cuenta_atras_para_el_lanzamiento_del_satelite_gaia/
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